Fin a las bolsas de plástico

A partir del 1 de julio de 2018 se prohíbe la entrega gratuita de bolsas de plástico a los consumidores, en todos los puntos de venta. Es decir, desde esa fecha los comerciantes deben cobrar un precio por cada bolsa de plástico ligera que entreguen a los consumidores. Será a partir del 1 de enero de 2021, cuando se prohíba finalmente  la entrega de cualquier bolsa de plástico, sea de forma gratuita o no.

Estas medidas se recogen en el Real Decreto  293/2018, de 18 de mayo, sobre reducción del consumo de bolsas de plástico y por el que se crea el Registro de Productores, cuya entrada en vigor se estimaba para el 18 de mayo de 2018, como así declaraba su disposición final cuarta. Pero pese a todo, su aplicación se retrasa hasta este 1 de julio de 2018, fecha expuesta en la directiva comunitaria para la aplicación de la primera medida.

Y es que esta materia viene directamente de Europa, primeramente la Directiva 94/62/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 1994, relativa a los envases y residuos de envases, se adoptó para prevenir o reducir el impacto en el medio ambiente de los envases y de sus residuos. Esta directiva se incorporó al ordenamiento jurídico español mediante la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases.

El problema surgió a lo largo de los años cuando y tal y como nos dice el propio Real Decreto en su exposición de motivos; “Los actuales niveles de consumo de bolsas de plástico producen unos altos niveles de residuos dispersos, suponen un uso ineficaz de los recursos y es previsible que aumenten si no se toman las medidas adecuadas. Las bolsas de plástico dispersas provocan contaminación en el medio ambiente y agravan el problema generalizado de la presencia de residuos en las masas de agua, lo que supone una amenaza para los ecosistemas acuáticos en el ámbito mundial. Las bolsas de plástico con un espesor de menos de 50 micras -«bolsas de plástico ligeras»-, que representan la inmensa mayoría del número total de bolsas de plástico consumidas en la Unión Europea, se reutilizan con menor frecuencia que las bolsas más gruesas. Por consiguiente, las bolsas de plástico ligeras se convierten en residuos más rápidamente y tienden a dispersarse como basura con mayor frecuencia debido a su reducido peso. Las tasas actuales de reciclado de bolsas de plástico ligeras son muy bajas y, debido a una serie de dificultades prácticas y económicas, no es probable que alcancen niveles significativos en el futuro próximo.”

Para intentar dar una  solución a este problema, en el ámbito de la Unión Europea, se ha aprobado la Directiva  2015/720 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2015, por la que se modifica la Directiva 94/62/CE en lo que se refiere a la reducción del consumo de bolsas de plástico ligeras. El objetivo del Real Decreto293/2018 es incorporar al ordenamiento jurídico español esta  Directiva (UE) 2015/720.